HIGIENE AGRARIA: PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES PROFESIONALES EN EL MEDIO AMBIENTE AGRARIO

La variedad de tareas y ambientes de trabajo que se pueden dar en la actividad agraria tienen como consecuencia un amplio abanico de posibles enfermedades profesionales. Por ello, en cualquier estrategia o plan de prevención de riesgos laborales de cualquier actividad laboral vinculada al Sector Agrario se requiere conocer muy bien los agentes contaminantes a los que puede estar expuesto el trabajador agrario. La vigilancia de la salud también puede ser un elemento clave en la prevención de enfermedades profesionales relacionadas con el medio ambiente agrario. En este articulo vamos a empezar a hablar de ello.

La Higiene Industrial se define como la técnica no médica de prevención de las enfermedades profesionales mediante el control del medio ambiente de trabajo de los contaminantes que la producen. La Higiene Industrial se ocupa de las relaciones y efectos que produce sobre el trabajador cualquier contaminante presente en el lugar de trabajo, contribuyendo a un desarrollo seguro y sostenible que dé garantías en el presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras.

La Higiene Agraria sería una disciplina derivada de la Higiene Industrial orientada al Sector Agrario debido a sus especiales características:

  1. Amplia variedad de enfermedades profesionales vinculadas a una diversidad de agentes físicos, químicos y biológicos.
  2. Limitadas capacidades de control del medio ambiente que dificultan el control de los contaminantes físicos y químicos, provocando el recurso frecuente a equipos de protección individual.
  3. La capacidad de adaptación y evolución de los agentes biológicos dañinos para la actividad agraria que implica la necesidad continua de innovación sobre nuevos agentes de control (fitosanitarios, plaguicidas, desinfectantes, medicinas, …) para mantener y mejorar la producción agraria.

CONTAMINANTE

Genéricamente hablando, un contaminante es un producto químico, una energía o un ser vivo presente en el medio laboral que, en cantidad y concentración suficiente, puede alterar la salud de las personas que entran en relación o contacto con él.

Clasificación de los contaminantes:

Se pueden clasificar a los contaminantes de acuerdo con la naturaleza del agente causante en:

  • Contaminantes Químicos: Son aquellos constituidos de materia inerte (orgánica, inorgánica, natural o sintética), es decir, no viva, en cualquiera de sus estados de agregación (sólido, líquido o gas), cuya presencia en la atmósfera de trabajo puede provocar alteraciones en la salud de las personas expuestas. Dentro de este grupo de contaminantes se pueden incluir, por ejemplo, los polvos finos, fibras, humos, nieblas, gases, vapores, etc.
  • Agentes físicos nocivos: Lo constituyen los distintos estados o formas energéticas (calorífica, mecánica, electromagnética, etc.) cuya presencia en el ambiente de trabajo puede llegar a ocasionar problemas de salud en el trabajador. Algunos ejemplos de este tipo de agentes son: ruido, vibraciones, variaciones de presión, calor, frio, radiaciones (ionizantes y no ionizantes), etc.
  • Contaminantes biológicos: Cualquier porción de materia viva (microorganismos, bacterias, virus, hongos, protozoos, etc.) que al estar presentes en el ámbito laboral pueden provocar efectos adversos en la salud de las personas con las que entran en contacto, como pueden ser enfermedades infecciosas o parasitarias.

HIGIENE AGRARIA.

La disciplina de Higiene Agraria se deriva de la Higiene Industrial y puede definirse como:

“La ciencia y el arte dedicados al reconocimiento, evaluación y control de aquellos factores ambientales o tensiones emanadas o provocadas por la Actividad Agraria y que pueden ocasionar enfermedades, destruir la salud y el bienestar o crear algún malestar significativo entre los trabajadores o los ciudadanos de una comunidad”.

Para conseguir sus objetivos, la Higiene Agraria basa sus actuaciones en tres pilares fundamentales:

  1. RECONOCER: Reconocimiento y/o análisis de los factores ambientales que influyen sobre la salud de los trabajadores, basado en el conocimiento sobre productos (contaminantes), métodos de trabajo, procesos e instalaciones (análisis de condiciones de trabajo) y los efectos que producen sobre el Hombre y su bienestar.
  2. EVALUAR: Evaluación de los riesgos, a corto y largo plazo, mediante la medición objetiva de las condiciones ambientales y su comparación con los valores límite, requiriendo para ello de la utilización de técnicas de muestreo y/o medición directa y, en su caso, del análisis de muestras en el laboratorio, para que los trabajadores expuestos corran un riesgo mínimo de contraer una enfermedad profesional.
  3. CONTROLAR: Control de los riesgos sobre la base de la información obtenida en etapas anteriores, así como de las condiciones no higiénicas detectadas. Por otra parte, se utilizarán los métodos adecuados para eliminar las causas de riesgo y reducir las concentraciones de los contaminantes a límites soportables para el Hombre. Las medidas correctoras vendrán dadas, según los casos, mediante la actuación en el foco, trayecto o trabajador expuesto.

La identificación de los factores de riesgo es el punto de partida de la metodología higiénica, no existiendo peor riesgo que el desconocido, pero incluso que el mal controlado.

La identificación de los factores de riesgo tiene dos variantes:

  1. Relativa a los procesos productivos.
  2. Relativa a la administración (control de entradas y salidas) del negocio.

La primera variante es indagatoria y permite conocer “in situ” la exposición de los trabajadores y la segunda es de gestión (compras y residuos generados).

VIGILANCIA DE LA SALUD DE LOS TRABAJADORES AGRARIOS.

La vigilancia de la salud comprende tanto la vigilancia sanitaria individual (inicial, periódica o tras ausencia prolongada del trabajo) como la colectiva y debe incluir también la vigilancia de la salud de los trabajadores con independencia de su fórmula de contratación (temporal, por temporada, indefinido, etc.). Asimismo, debe servir para proteger a los trabajadores especialmente “sensibles” como pueden ser los trabajadores discapacitados, los menores o las trabajadoras en periodo de embarazo y lactancia.

La vigilancia de la salud debe:

  • Ser específica en función de los riesgos inherentes al trabajo, periódica y voluntaria para el trabajador, salvo que concurran circunstancias excepcionales que motiven que sea obligatoria.
  • Realizarse garantizando la confidencialidad de la información médica y respetando al derecho a la intimidad, a la dignidad y a la o discriminación por motivos de salud.
  • Ser realizada por personal sanitario con competencia técnica, formación y capacidad acreditada.

La vigilancia de la salud de los trabajadores engloba una serie de actividades, referidas tanto a individuos como a colectividades, orientadas a la Prevención de Riesgos Laborales, cuyos objetivos generales tiene que ver con la identificación de problemas de salud y la evaluación de intervenciones preventivas. Los exámenes de salud (reconocimientos médicos) son la actividad más visible, pero no la única. Hay otras formas de complementar los resultados obtenidos en los exámenes de salud como pueden ser las encuestas de salud, controles biológicos, estudios de ausencias al trabajo por motivos de salud, estadísticas de accidentes y de enfermedades profesionales, etc. Todo lo que aporte información sobre la salud de los trabajadores puede convertirse en un instrumento de vigilancia.