Control alelopático de plagas y enfermedades de los cultivos

En las comunidades bióticas, muchas especies se regulan unas a otras por medio de la producción y liberación de repelentes, atrayentes, estimulantes e inhibidores químicos. La alelopatía se ocupa de las interacciones químicas planta-planta (alelopatías) y planta – organismo (aleloquimias), ya sean estas perjudiciales o benéficas.

La alelopatía es pues, el fenómeno que implica la inhibición directa de una especie por otra, ya sea vegetal o animal, usando sustancias tóxicas o repelentes.

El efecto alelopático de una planta sobre otro organismo no es total para bien o para mal, sino que está regido por manifestaciones de mayor o menor grado según sean las características de los organismos involucrados. Sin embargo, el potencial de productos naturales que pueden ser usados por sus propiedades biológicas particulares como herbicidas, plaguicidas, antibióticos, inhibidores o estimulantes del crecimiento, etc., es prácticamente inagotable.

Se pueden distinguir tres formas en las que se puede aprovechar la alelopatía para el control de plagas y enfermedades en los cultivos:

  • Plantas acompañantes.
  • Plantas protectoras.
  • Plantas trampa.

Plantas acompañantes.

Las plantas acompañantes son aquellas que proporcionan un beneficio mutuo a otras plantas dentro del cultivo. La asociación puede ser beneficiosa en muy diferentes formas, influyendo desde la germinación, crecimiento y desarrollo de la planta hasta el sabor y aroma final del cultivo. Para que su acción beneficiosa tenga lugar deben sembrarse o plantarse próximas al cultivo o cultivos que se pretende beneficiar.

Plantas con efecto alelopático positivo
Tabla 1: Plantas acompañantes con efecto alelopático positivo

Plantas protectoras.

Las plantas protectoras son aquellas que mantienen alejadas a las plagas y enfermedades del cultivo. Pueden sembrarse entre el cultivo, protegiendo a unas plantas en concreto o bordeando el terreno de cultivo a modo de barrera protectora. En algún caso su efecto como repelente puede alcanzar hasta los diez metros de distancia.

Control alelopático por protección o repulsión.
Tabla 2: Plantas que realizan un control alelopático por su actividad protectora o repelente

Plantas trampa.

Una planta trampa atrae a los insectos perjudiciales para cultivo y los mantiene alejados. Pueden plantarse en el perímetro del terreno de cultivo o bien en forma intercalada.

Las plantas trampa pueden utilizarse de tres formas:

  • Atrayendo a la plaga en los momentos clave de su ciclo de vida para destruirlos antes de que puedan completar su ciclo o migrar hacia los cultivos.
  • Desorientando a la plaga para que le sea difícil llegar hasta los cultivos a proteger.
  • Atrayendo a los depredadores o parásitos de las plagas que atacan el cultivo.
Control alelopático por efecto trampa o desorientador
Tabla 3: Plantas para un control alelopático de plagas y enfermedades del cultivo por efecto trampa o desorientador

TABLA 3

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